Réseau des services d'accueil des nouveaux arrivants
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La historia en breve
El aporte de los imigrantes
La historia de la Mauricie está íntimamente ligada a las riquezas naturales de
su territorio. Su bosque, sus suelos ricos y fértiles, sus ríos y sus saltos de agua han permitido, en nuestra
región, un desarrollo industrial y económico fulgurante y en consecuencia, el nacimiento y la
expansión de las ciudades y de los pueblos que se encuentran hoy en suelo mauriciano. Ocupada al principio por
los amerindios, la región fue « descubierta » por Laviolette en 1634, quien fundó la
ciudad de Trois-Rivières, que llegó a ser la segunda más antigua ciudad del Québec. Era
la época del comercio de las pieles, ese mismo año, se abrió un puesto de comercio en
Trois-Rivières a causa de su localización estratégica, o sea en la desembocadura del río
Saint-Maurice. Progresivamente, esta ciudad desarrollará una triple vocación que va a conservar a lo largo
del tiempo, sede de gobierno, ciudad del saber y ciudad industrial.
La Mauricie constituye la cuna de la industrialización en Québec. En efecto, en
1730, el descubrimiento de un importante yacimiento de hierro permitió la implantación de la primera
industria siderúrgica de Canadá. Así fueron creadas Las Forjas del Saint-Maurice y esta industria
contribuyo al crecimiento económico regional durante más de 150 años. Seguirá
después, el desarrollo hidroeléctrico fulgurante que conoció la región gracias al potencial
de sus saltos de agua. Muy rápido, tres pilares económicos van a instalarse alrededor de estas
instalaciones hidroeléctricas: la industria del aluminio (además, la primera fundición en
Canadá fue instalada en Shawinigan), de pulpa y papel y de la metalurgia. A estas ultimas hay que agregar la
explotación comercial del bosque mauriciano y las grandes empresas textiles como un factor potente de
concentración de mano de obra obrera. Estos pilares industriales han sido el motor del desarrollo
económico regional y de la urbanización que siguió y son todavía hoy actores de este mismo
desarrollo.
El aporte de los imigrantes es indisociable del progreso que ha conocido nuestra región a lo largo del tiempo.
Esos imigrantes, cuyo corazón palpitaba al mismo ritmo que el desarrollo de la Mauricie, vinieron aquí
como mecenas, inversores, trabajadores, comerciantes, empresarios y hasta como educadores. La Mauricie es desde hace
largo tiempo una tierra de acogida para imigrantes de todo origen. Italianos, irlandeses, libaneses, ingleses, escoceses,
chinos, griegos y varios otros han cada uno contribuido económicamente o socialmente a la vitalidad de nuestra
región. En efecto, cuando nos detenemos en la historia de la región, y más particularmente en la de
las grandes ciudades que se encuentran aquí, se observa una presencia multiétnica y multicultural
importante del siglo 19 al siglo 20.
Es interesante constatar que, casi en todas las partes del territorio, hay pioneros y pioneras, venidos de afuera, quien
han marcado la región a su manera. Entre otros, varios nombres de calles y monumentos, dedicados a su memoria,
traducen bien la herencia que han dejado sobre nuestro pasado y nuestro presente mauriciano. A título de ejemplo,
se puede pensar en el bulevar Hubert-Biermans de Shawinigan, nombrado así en memoria de un hombre originario
de los Países Bajos, artífice durante varios años de la importante planta Belgo en Shawinigan y uno de
los fundadores de la ciudad. Patrón ejemplar y filántropo, este hombre ha dejado una marca importante en la
historia de Shawinigan. Preocupado por el bienestar y la salud de sus empleados, hizo entre otras cosas construir
viviendas para mejorar las condiciones de vida de sus obreros en un bario que será llamado Belgoville.
Además, demostró una gran generosidad hacia la comunidad de Shawinigan, especialmente por sus
contribuciones al "Jardin de l'enfance" y a la "Association des employeurs de Shawinigan".
En Trois-Rivières se encuentra también la calle Hart, nombrada en memoria de Ezequiel Hart diputado de Trois-Rivières en el siglo 19 y primer judío del imperio británico a acceder a esta función. Esta familia judía, que se instaló en Trois-Rivières en el siglo 18, dio lugar a la llegada de comerciantes importantes y de magistrados hasta nuestra época. A título de ejemplo, Aarón, el padre de Ezequiel, primero en instalarse en Trois-Rivières, llegó muy rápido a convertirse en un hombre de negocios importante realizando, entre otras cosas, la apertura de un almacén general.
En el sector del Haut-Saint-Maurice, la Sra. Annie Midlige, una mujer de origen sirio, se destacó a su llegada a la región en la primera mitad del siglo 20 por su talento en el comercio de las pieles (por eso fue reconocida como una importante rival por la importante compañía de la Baie d'Hudson de la época). Su determinación y su coraje hicieron que su comercio prosperara y que ella fuera reconocida como una pionera del Haut-Saint-Maurice.
Información sobre Hubert Biermans : André Vermeirre, Hubert Biermans; du Congo à Shawinigan, Les Éditions Septentrion, 2001 et Pierre Lanthier, « Être patron au Québec au début du XXe siècle : trois essais biographiques », Revue d'histoire de l'Amérique française, volume 57, numéro 1,Été 2003.
Información sobre Ézékiel Hart : René Verrette, « Les rues de Trois-Rivières, leur origine et leur histoire » 1984. Trois-Rivières. Cahiers historiques 2. et UQTR, « Histoire et culture régionale du Québec » .
Información sobre Annie Midlige : Société d'histoire du Haut-Saint-Maurice.
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